La violencia filio-parental, también conocida como violencia ascendente, implica el ejercicio reiterado de conductas violentas por parte de los/las hijos/as hacia sus progenitores o hacia aquellos adultos que ejerzan como tal. Esta violencia puede ser física, psicológica (verbal o no verbal) y/o económica. No se considera violencia filio-parental una agresión puntual o si es ejercida bajo los efectos de una intoxicación por drogas, tampoco si el hijo/a sufre de una deficiencia mental grave o en casos de autismo.

Esta violencia aparece en todos los estratos sociales y a cualquier edad, aunque es más frecuente en la adolescencia. Los jóvenes que ejercen violencia filio-parental sobre sus padres o tutores suelen ser también agresivos fuera de sus hogares y en muchas ocasiones presentan dependencia a algún tipo de sustancia.

Generalmente, la violencia filio-parental se produce en escalada, es decir, la intensidad y gravedad de las conductas va incrementándose con el paso del tiempo. Habitualmente, el proceso comienza con descalificaciones e insultos que acaban derivando en amenazas y finaliza con agresiones físicas de índole cada vez más grave. El objetivo es conseguir paulatinamente más poder y control sobre los padres o tutores.

Si crees estar siendo víctima de este tipo de violencia en tu entorno familiar probablemente necesites de apoyo psicológico para digerir esta difícil situación. Es esencial que no sientas ningún tipo de culpabilidad.