Si hay una pregunta que se repiten de manera incesante las víctimas de acoso laboral es, ¿Por qué yo?. Sin embargo, aunque se trata de una reacción muy habitual, ya advertimos que entrar en ese bucle sin fin tratando de encontrar la causa que llevó a sufrir acoso puede convertirse en algo psicológicamente agotador, algo que conduce a las víctimas al autocastigo e infravaloración de sí mismas; lo que sin lugar a dudas, sólo terminará beneficiando a quien acosa.

En cualquier caso, debemos tener siempre en consideración que las víctimas de acoso laboral no son culpables del hostigamiento que padecen y que un comportamiento hostigador jamás merece ser ni escudado ni exculpado, porque ninguna violencia, del tipo que sea, lo merece. A partir de aquí, puede ayudarnos a entender la problemática del acoso qué tipo de características personales y profesionales suelen presentar las víctimas de acoso laboral; sin perder de vista que, aunque suene duro decirlo, víctima de acoso laboral puede serlo cualquiera.

Si hay un sentimiento prácticamente omnipresente en todas aquellas situaciones en las que el acoso laboral hace acto de presencia, es la envidia. El instigador o instigadora suele ser una persona realmente acomplejada y con baja autoestima, llega a experimentar culpabilidad por no poseer todas aquellas cualidades que envidia y que para su desgracia (y la de su víctima), encuentra en la persona escrupulosamente escogida como diana de su hostigamiento. Así pues, las víctimas suelen ser trabajadores y trabajadoras brillantes, capaces y competentes a nivel profesional; atributos que hacen resaltar aún más la mediocridad del acosador o acosadora y de la cual es muy consciente. Éste puede llegar a ser el principal motivo que llevará a la persona acosadora a desear aniquilar de su horizonte laboral a la víctima. Olvídense, en sus planes no entrará jamás intentar mejorar como persona y como profesional tomando como modelo a quien envidia, le resulta sin duda, más fácil y rápido destruir a su víctima.

En ocasiones, el origen de la envidia se encontrará fuera del ámbito laboral. Una persona satisfecha, optimista, con una vida personal plena y feliz puede suponer una auténtica pesadilla para el acosador o acosadora. Las personas que acosan son emocionalmente muy frías y carecen de empatía por lo que sus relaciones personales suelen ser muy complicadas; por ello, observar en la víctima como disfruta de una vida personal que él o ella anhelan puede ser motivo más que suficiente para que comience el hostigamiento psicológico.

Ser una persona íntegra y con ética también lleva aparejada su penitencia. Y es que otra de las situaciones que suelen repetir las personas que sufren acoso laboral es aquella que tiene lugar cuando la víctima se niega a cometer alguna irregularidad en el desarrollo de su trabajo o bien, quiere denunciar alguna situación injusta que esté dándose en el seno de la empresa. La ética en algunas empresas y organizaciones sigue sin estar de moda y ya sabemos que quien se salga del molde puede sufrir las consecuencias. Aunque nos parezca a todas luces injusto, hechos de este tipo pueden ser el detonante para que el acosador o acosadora inicie su hostigamiento.

Para finalizar, existe la creencia equivocada de que las víctimas de acoso laboral son habitualmente personas carentes de habilidades sociales, nada más lejos de la realidad. Las víctimas suelen ser personas sociables, personas a las que les agrada y satisface echar una mano siempre que pueden a sus compañeros y compañeras, con facilidad para trabajar en equipo, incluso ostentan una buena capacidad para liderar equipos. Estas características en la víctima son vividas como una amenaza para el acosador o acosadora que hará creer al resto del grupo que existen tras ellas intenciones ocultas e interesadas. Recordemos que tergiversar y provocar confusión a la víctima y al grupo, son dos de las artimañas preferidas de las personas que acosan.

Estos son, sin ánimo de exhaustividad, algunos de los rasgos que suelen presentar las personas que son víctimas de acoso en el trabajo; no obstante, aunque estas características pueden propiciar que se inicie un proceso de hostigamiento laboral si nos encontramos ante un/a compañero/a o un/a jefe/a con personalidad psicopática, hay que tener presente que, como se menciona al inicio del post, cualquier persona puede ser víctima de acoso laboral.

Conviene pues prestar atención a nuestro entorno laboral de cara a prevenir estas situaciones, sin obsesionarnos; pero teniendo en cuenta que empresas y organizaciones tóxicas son cada vez más habituales y que éstas son, por desgracia, el escenario perfecto para que cualquier acosador o acosadora desarrolle el papel que mejor sabe hacer.

Raquel Fernández
Abogada-Fundadora de KUNAYMANA
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