¿Son lo mismo acoso laboral y estrés laboral?

En determinados momentos puntuales pueden darse situaciones en el trabajo que provoquen estrés en el/la trabajador/a: una pequeña discusión o discrepancia de opiniones con algún/a compañero/a o incluso con el/la superior/a, recibir alguna crítica de otro/a compañero/a, etc…estas situaciones si no van a más, es decir, no se agravan y no se dan de manera continuada, recurrente y sistemática no son consideradas propiamente como situaciones objeto de mobbing o acoso laboral. No obstante, conviene estar atentos y controlar la situación para evitar que la situación empeore.

¿Qué hago si padezco una situación de acoso laboral en mi trabajo?

Si estás padeciendo una situación de mobbing o acoso laboral es muy probable que sientas que no hay salida a tu problema. Puede que incluso lo niegues simplemente para no hacerle frente. Debes saber que esto es un error, cuanto más tiempo demores enfrentarte a ello, peores serán los daños, en algunos casos, irreversibles. Debes de buscar ayuda para poder hacer frente cuanto antes a tu acosador/a. Ten presente que los/las acosadores/as no saben cómo reaccionar ante una víctima empoderada que se enfrenta y se hace respetar con asertividad, claramente les descoloca.

¿A qué tipo de ayuda he de recurrir en primer lugar en el caso de sufrir acoso laboral?

Por tratarse el mobbing de una problemática acontecida en el contexto laboral, donde se dan unas relaciones contractuales de base de las que emanan una serie de derechos y obligaciones, la ayuda más inmediata a la que deberías recurrir es la ayuda legal. Una simple cuestión de caducidad de plazos, la firma de un documento que no debías firmar, etc…pueden traerte más problemas de los que la propia situación de mobbing ya te está generando, complicándose así enormemente la situación. Seguidamente, te aconsejamos que acudas a un/a médico/a (recuerda que el mobbing es un riesgo psicosocial que atenta contra la salud del trabajador/a) y por supuesto a un/a psicólogo/a.

¿Cómo detecto que mi hijo/a sufre bullying?

Existen ciertas “señales” o síntomas que nos pueden ayudar a detectar si nuestro hijo/a está sufriendo bullying o acoso escolar. El más destacado obviamente es que no quiera ir al colegio, llegando a mostrar miedo al hecho de ir. También puede llegar a quejarse de dolores físicos antes de ir al colegio y comenzar a faltarle material escolar pues se lo roban en clase sus acosadores/as. En general, son niños y niñas que se muestran tristes y apáticos de manera especialmente impropia de su edad y su rendimiento escolar disminuye considerablemente. Estos son sólo algunos de los síntomas. Si como padre/madre/tutor detectas alguno de ellos no los obvies por favor, es conveniente estar alerta, no restarle importancia pensando que son sólo “chiquilladas”. Habla mucho con tu hijo/a.

¿Qué motivos pueden llevar a un/a niño/a a convertirse en acosador/a?

Los motivos que lleva a un/a menor a acosar a un/a compañero/a son básicamente el conseguir algo de ese niño/a (un estuche o el bocadillo, por ejemplo) o bien, sentir una profunda envidia por él/ella (es habitual que los/las menores acosados destaquen por su belleza, inteligencia o bondad entre otros motivos).

¿Es denunciable el bullying o acoso escolar?

Por supuesto. Los centros educativos están legalmente reconocidos como garantes de la seguridad de sus alumnos. Por ello, están obligados a protegerles ante cualquier riesgo. De lo contrario, se vuelven responsables de los daños que hayan podido sufrir sus alumnos/as en el entorno escolar.

”Sufro malos tratos por parte de mi hija y pertenecemos a una clase social acomodada. Creía equivocadamente que sólo ocurría en familias con bajo nivel cultural y dificultades económicas, esto me dificulta exteriorizar mi situación todavía más”.

La violencia filio-parental (VFP) no pertenece en absoluto a un estrato socio-cultural en específico, como violencia que es, atraviesa todos los estratos sociales y no distingue a un/a progenitor con carrera y adinerado/a de uno/a asalariado/a y con estudios básicos. Sentirse por ello todavía más extraño/a no ayuda en absoluto a afrontar la situación, debemos alejarnos de estereotipos.

”Como madre le he dado a mi hijo todo (afecto y cariño, los mejores colegios, viajes de estudios, ropa cara…) ¿cómo ha podido acabar tratándome así?”

Éste es un sentimiento muy habitual en los progenitores víctimas de violencia filio-parental (VFP). La VFP depende de multitud de factores, no sólo de la educación impuesta por los padres y madres en el hogar. Influyen también los valores transmitidos por la sociedad, la actitud de los/las hijos/as y muchos factores más. No debes culpabilizarte jamás como padre/madre de que tu hijo/a haya terminado ejerciendo violencia sobre ti, este sentimiento te impide salir de la dinámica familiar violenta.

”Quizá con el tiempo mi hijo deje de comportarse de forma violenta en casa, ya se sabe que la adolescencia es una etapa complicada de la vida…”

Éste es, sin duda, otro grave error. La violencia filio-parental actúa en escalada. Inicialmente se presenta una violencia de tipo más verbal/psicológica para paulatinamente y con el tiempo, transformarse en una violencia física cada vez más insostenible e incontrolada. Es importante saber diferenciar a tiempo entre comportamientos que son sólo “rabietas” propias de la edad y las cuales sí son temporales, de aquellos en los que se están sobrepasando los límites.