En el post de hoy vamos a profundizar en las diferencias existentes entre el acoso laboral o mobbing, el estrés laboral y el Burn out o Síndrome del quemado/a.

Todos son riesgos laborales de tipo psicosocial pero cada uno presenta sus propias características diferenciadoras las cuales supondrán una perspectiva psicológica y jurídica distintas. Debemos ser conscientes de la importancia de saber distinguirlos debidamente, no es una cuestión baladí; una correcta distinción nos conducirá a un diagnóstico, enfoque y tratamiento adecuados y a su vez impedirá una injusta victimización secundaria.

Veamos previamente a su comparativa el concepto y las características esenciales de cada uno de ellos.

El estrés laboral

¿Qué se entiende exactamente por estrés? Selye (1907-1982), médico austro-húngaro al que se le atribuye su definición en 1926, definió el estrés como la respuesta corporal inespecífica que se produce en el organismo ante cualquier demanda externa que pueda suponer una amenaza para su equilibrio. Por tanto, al estrés per se no debe otorgársele una connotación negativa, más bien al contrario ya que es una reacción adaptativa que se dispara ante una demanda ambiental excesiva. El problema surge, como sabemos, cuando la respuesta ante estos estímulos es demasiado frecuente, intensa o duradera.

Si lo trasladamos al ámbito laboral podemos definir entonces el estrés laboral como aquel conjunto de reacciones físicas, emocionales, cognitivas y de comportamiento que padece un/a trabajador/a consecuencia de percibir un desequilibrio entre los recursos personales y organizacionales de los que dispone y las exigencias del entorno.

Los factores estresantes que pueden favorecer la aparición de cuadros de estrés laboral son múltiples y variados: un ambiente demasiado ruidoso, trabajar en horarios nocturnos y/o por turnos, sobrecarga de trabajo o falta del mismo, exposición a riesgos y/o tóxicos, poca variedad en las tareas a realizar, ausencia de feedback respecto al trabajo realizado, falta de cohesión en el grupo de trabajo, etc…

El estrés laboral además afecta muy negativamente a la salud de los/las trabajadores/as alterando su calidad de vida. A nivel leve, se manifiesta a través de síntomas tales como: ansiedad, taquicardias, irritabilidad, fatiga, jaqueca, insomnio, etc… y a un nivel más severo, encontramos desde problemas digestivos y/o cardiovasculares hasta depresión.

El Burn out o Síndrome del quemado/a

El Burn out es considerado una forma de estrés laboral crónico que se desarrolla especialmente en profesiones que exigen de un contacto directo con el/la usuario/a lo que supone una carga emocional importante para el/la trabajador/a.

Herbert Freudenberger, psicólogo estadounidense, lo describió en 1974 como una sensación de fracaso y una existencia agotada que resulta de una sobrecarga de exigencia de energías, recursos personales o fuerza espiritual del trabajador/a. Freudenberger consideraba que esa especie de adicción al trabajo que en ocasiones puede sufrir un/a trabajador/a es la que provoca un sinfín de desequilibrios tanto a nivel productivo como emocional.

Su origen es multifactorial, son varios las causas que inciden en su aparición: cómo se organiza y desenvuelve la organización empresarial, el puesto de trabajo en cuestión, las relaciones interpersonales dentro del entorno laboral e incluso las propias características personales de la persona que lo padece.

Suele darse en profesiones que requieren de gran vocación y alto compromiso profesional, profesiones en las que la motivación principal es el deseo de ayudar a los/las demás. Estas personas que empiezan con gran ilusión y dedicación, con el tiempo y al chocar contra un sistema que por desgracia no es todo lo perfecto que debiera, comienzan a ver frustradas sus altas expectativas profesionales. La sensación predominante en ellas acaba siendo entonces el agotamiento físico, mental y emocional fruto de estas expectativas laborales incumplidas. Finalmente, acaban aborreciendo su trabajo y viendo aumentado día a día su deseo de escapar de dicha situación.

A esto se le suman importantes sobrecargas de trabajo las cuales se sienten incapaces de afrontar por lo que sienten aún mayor desmotivación y desinterés por el trabajo. También las relaciones con los/las usuarios/as y/o clientes/as y el resto de compañeros/as terminan por verse afectadas negativamente a causa del agotamiento emocional y del distanciamiento afectivo al que recurren como autoprotección.

La sintomatología más característica en el Burn out es la fatiga psicológica (esa sensación de no poder más), la irritabilidad, el mal humor y la indiferencia emocional. No obstante, la sintomatología a nivel físico también se hace presente a través de afecciones en el sistema locomotor (P.ej. dolores articulares) y de alteraciones psicosomáticas (P.ej. afecciones de la piel, alteraciones de la líbido o mareos).

Como consecuencia de todo ello, aumenta de manera considerable la rotación laboral, las bajas laborales y en los casos más extremos puede desembocar en el abuso de drogas y/o alcohol y el abandono del ejercicio de la profesión.

Acoso laboral o mobbing

El acoso laboral es aquella violencia psicológica ejercida de manera sistemática y recurrente en el tiempo por compañeros/as (acoso horizontal), subalternos/as (acoso vertical ascendente) o superiores (vertical descendente) contra la persona acosada. Esta violencia laboral que atenta contra la dignidad e integridad del trabajador/a pretende producir miedo, daño emocional y psicológico (incluso a veces físico y/o sexual) así como crear un estado de indefensión en la víctima. El objetivo del acosador/a es intimidar, amedrentar y anular completamente a su víctima de manera que decida voluntariamente abandonar su puesto de trabajo.

Algunas de las conductas hostigadoras más habituales son: gritar a la víctima, asignarle objetivos con plazos inalcanzables, quitarle responsabilidades sin motivo, “hacerle el vacío”, ignorar sus éxitos profesionales e incluso robarle sus pertenencias. Aunque lamentablemente existen muchísimas más.

Obviamente, esta situación de continuado hostigamiento afecta gravemente a la salud de la víctima y le genera importantes deterioros en la misma (depresión, ansiedad, dolores de espalda, trastornos del sueño, etc…), afecta a sus relaciones personales y familiares y en el peor de los casos puede incluso llevarle a intentos de autolisis.

Diferencias entre acoso laboral, estrés laboral y burn out

Quizás la diferencia más significativa entre el estrés laboral y el Burn out sea que en el caso del estrés laboral el/la trabajador/a se siente muy vinculado/a a los problemas laborales, se implica en exceso (hiperactividad emocional) en cambio, en el Burn out se manifiesta una despersonalización, el/la trabajador/a tras soportar estrés laboral de manera crónica acaba experimentando una falta de vinculación total con todo aquello relacionado con su trabajo.

Además, en el estrés laboral el/la trabajador/a se siente inmerso en un ritmo frenético de trabajo que le lleva a sufrir de fatiga física, mientras que en el Burn out la persona tiene la sensación de que su ritmo de trabajo es lento, costoso lo que además de producirle fatiga física le produce principalmente fatiga emocional.

Aunque ambos, estrés laboral y Burn out pueden llevar a la persona a padecer depresión, posiblemente en el caso del Burn out esta sea de más difícil recuperación ya que en estos casos hay que añadir un sentimiento de falta de realización y de pérdida de ideales que en casos de estrés laboral no encontramos.

El mobbing, por su parte, puede ser confundido en ocasiones con el Burn out o Síndrome del quemado/a, aunque en realidad no sean en absoluto equiparables pues existen entre ellos diferencias sustanciales.

La diferencia de más transcendencia entre ambos es que tras el acoso laboral existe un proceso de victimización, en el acoso laboral estamos ante una intención real de perjudicar a una persona, que se convierte en víctima, a través de un hostigamiento. En cambio, en el Burn out el/la trabajador/a no es víctima de un acoso, es víctima de unas condiciones tóxicas en su lugar de trabajo. Por tanto, el factor “dolo” que se deriva del mobbing, esa intención manifiesta de perjudicar a la víctima, es un importante elemento diferenciador a tener en cuenta.

Por otro lado, a diferencia de una persona que padece Burn out, la víctima de acoso laboral no presenta un sentimiento de baja realización profesional, no aborrece su trabajo, solo desea que cese el hostigamiento contra ella.

Aunque es cierto que alguna sintomatología es coincidente como por ejemplo, el bajón emocional que se experimenta en ambos casos, las características de base como vemos son claramente distintas. Según el Dr. Iñaki Piñuel, el hecho de que coincidan algunos de sus efectos puede deberse a la indefensión aprendida por parte del trabajador/a. El estado de indefensión aprendida es aquel que se desarrolla cuando la persona tras vivir situaciones de maltrato recurrentes llega al convencimiento de que no puede evitar el “castigo” por lo que se paraliza y termina por no defenderse.

Finalmente y para ejemplificar de manera sucinta las diferencias anteriormente mencionadas ya desde una perspectiva jurídica es interesante mencionar al respecto la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSJG 5657/2010 de 7 de Diciembre) que en su Fundamento de Derecho nº 6, tras definir el concepto de mobbing, se explaya en la distinción entre acoso laboral y Burn out.

Dice textualmente un fragmento de la misma:

“ (…) Pero de todas formas se impone distinguir entre lo que propiamente es hostigamiento psicológico (acoso laboral) y el defectuoso ejercicio – abusivo o arbitrario de las facultades empresariales (burn out). En el primero se agreden derechos fundamentales de la persona – básicamente su dignidad e integridad moral -, en tanto que el segundo se limita a comprometer estrictos derechos laborales; diferencia que incluso puede predicarse de la motivación, dado que en el hostigamiento se aprecia intención de perjudicar al trabajador y en el ejercicio indebido de la actividad directiva prima el interés -mal entendido – empresarial».

Luego la diferenciación jurídica también es notable. Como recoge la sentencia, el acoso laboral supone una agresión a derechos fundamentales de la persona como son la dignidad e integridad moral (Artículos 10 y 15 de la Constitución española respectivamente) por tanto, derechos de amplia protección jurídica. En cambio, los derechos vulnerados por el Burn out quedan dentro de la categoría de derechos laborales. De la misma manera, hace referencia al elemento “dolo” como ese ánimo o voluntad de perjudicar a la víctima al que hacía referencia con anterioridad y que encontramos tras los casos de acoso laboral en contraposición a aquellos de Burn out donde podría atribuirse en todo caso una culpa o imprudencia a la empresa por una mala organización del trabajo o un ejercicio indebido por abusivo o arbitrario.

Así pues, se observa la importancia de diferenciar correctamente los riesgos psicosociales que afectan la salud de los/las trabajadores/as; conocer bien sus diferencias y tenerlas presentes nos permitirá un adecuado enfoque y huir de revictimizaciones que provoquen daños aún mayores.

 

Raquel Fernández
Abogada. Fundadora KUNAYMANA

 

 

Fuentes Bibliográficas

Iñaki, Piñuel. Mobbing estado de la cuestión, Ed. Gestión 2000, 2008

 

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